Sin rumbo ni dirección

Recuerdo que cuando llegué a la Parroquia San Jorge Mártir, donde actualmente estoy, me perdía a cada rato. ¡y cómo no perderme si San Nicolás es un poco revuelto para quien no conoce! Entonces, aprovechando la tecnología, bajé una aplicación que se llama Waze, (nota: no estoy haciendo promoción de ninguna aplicación) la cual me ayudó muchísimo en esto de la ubicación de los lugares y direcciones.

Al abrir la aplicación lo primero que te pregunta es: ¿A dónde se dirige? Después de poner la dirección o el punto al que me dirijo la aplicación me muestra tres o más rutas distintas, mostrándome el tiempo estimado de viaje y los kilómetros de cada ruta, para que yo escoja la ruta. Así, si tengo mucha prisa escojo la ruta más rápida, pero si no tengo prisa escojo la ruta más corta.

Esto un día me hizo reflexionar al platicar un día con unos jóvenes que me decían que la vida hay que vivirla, sin preocuparse del mañana, viviendo cada instante. Me decían que la vida no tiene rumbo fijo, que mientras menos atados estén más libre serán (haciendo referencia a que no querían comprometerse con nadie para casarse), porque es mejor dejar siempre puertas abiertas en la vida, que eso es la verdadera libertad.

Después de haberlos escuchado, subí a mi carro y abrí el waze porque era hora pico y tenía que llegar temprano a la parroquia. Y vi esa pregunta: ¿A dónde quiere dirigirse? Después de eso ya se me sugirieron las diferentes rutas a andar para llegar a la parroquia. Y me puse a pensar en cómo tantas personas escogen miles de rutas en la vida sin saber realmente a donde dirigirse, y eso, eso no es libertad y eso no es felicidad.

El problema de hoy es que no queremos decidir a donde ir, hemos caído en la trampa de la falsa libertad. Así como en esta aplicación, uno necesita decidir a donde ir en la vida, escuchar a las personas y reflexionar: ¿A dónde he de dirigir mi vida? Tomar una decisión frontal y firme de vida, no de forma indecisa sino formal. Así, la vida nos presentará diversos caminos pero que nos llevan a esa misma ruta.

Jóvenes, no tengan miedo de optar por algo, decídanse por vivir una vida con un verdadera y honesta dirección, así serán capaces de elegir una ruta para esa meta. Queremos jóvenes decididos, emprendedores, con metas en la vida firmes y estables, con el corazón siempre abierto a Jesús, con proyectos en la vida.

 

No tengas miedo a preguntarte: ¿A dónde estoy llevando mi vida? ¿La ruta que he tomado me está llevando a la felicidad deseada? ¿Cuál es el verdadero sentido de mi existencia? ¿Y Jesús qué tiene que decirme sobre esto? No tengas miedo de preguntarte ni de PREGUNTARLE.