“¿Cuándo es ‘lícito’ amar? … ¡Siempre! No hay excusa para no hacer bien a nuestro prójimo.

VIERNES 03 DE NOVIEMBRE DEL 2017

EVANGELIO
[Si a alguien se le cae en un pozo su burro, ¿no lo saca, aunque sea sábado?]
Del santo Evangelio según San Lucas 14, 1-6

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: “¿Está permitido curar en sábado o no?” Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?” Y ellos no supieron qué contestarle. Palabra del Señor.

REFLEXION
En el Evangelio de hoy, Jesús pregunta a los fariseos: “¿Es lícito curar los sábados, o no?”… Y ellos se quedaron callados.

Hay veces que es difícil amar a ciertas personas: a veces por antipatía, otras por resentimientos, a veces por ideologías o tal vez porque rechazamos su manera de vivir… ante estas situaciones, hay que orar y pedir a Dios libertad para amar.

Pero no amar a alguien… porque ¡“Dios manda”! es la perversión más grande del mensaje de Jesús. No amar a alguien porque “vive en una situación de pecado”, “porque no cree en Dios”. Esto es ignorar que Dios no nos amó por ser perfectos, sino precisamente ¡porque habíamos pecado!

El verdadero Amor, nunca te aleja del prójimo, ni de tu familia… ¡y menos de Dios!

Por eso la hipocresía que denuncia Jesús es que ellos, ponían el amor a Dios como excusa para dejar de hacer el bien a su prójimo.

Esto es lo que ha estado recordándonos el Papa Francisco: primero debemos amar, y después podremos enseñar. Primero vivimos la misericordia, nos acercamos a quien se ha alejado… y después lo acompañaremos hacia Cristo para que Él toque su corazón.

¡No puedes recibir a alguien en la Iglesia con una carta de condena en la mano! Esta es la gran revolución del amor de Jesús: un Padre que ama a todos sus hijos, no por su perfección sino por lo que son: ¡sus hijos muy amados!

Seamos hoy valientes testigos de su Amor, buscando a Dios en nuestro prójimo y amándolo por lo que es, y no por su perfección.

Creo Señor, pero aumenta mi fe,

Pbro. Héctor M. Pérez V.