“Para pertenecer a Jesús es necesario un corazón dispuesto a escuchar y amar,… no basta la tradición familiar”

MARTES 26 DE OCTUBRE DEL 2017

EVANGELIO
[Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.]
Del santo Evangelio según San Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.” Él les contestó: “Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.” Palabra del Señor.

REFLEXION

Para el judío, la familia es la comunidad de fe. Por lo tanto, no es sólo cuestión de creer sino de pertenecer, pues para ellos, la fe se trasmite por la sangre. Tu eres judío por haber nacido en una familia judía.

Tomando en cuenta que esta era la realidad de Jesús, podemos comprender lo revolucionario de su propuesta: … “¿quieres ser parte de mi familia?… escucha la Palabra y compromete tu vida con ella.” No es la sangre sino el corazón a lo que apela Jesús; un corazón que acoja el amor del Padre y se deje transformar por Él hasta vivirse como hijo amado de Dios.

Muchos fueron los que escucharon la Palabra de Jesús y se emocionaron en aquellos días, pero pocos al final comprometieron su vida. ¿Cuántos de los que estaban ahí acompañaron a Jesús hasta la Cruz? Sólo su madre, Juan y algunas mujeres.

No basta tener un acta de bautizo, o portar una cruz para ser discípulos de Cristo. Hay que aprender a escuchar y amar. Escucharlo en mi prójimo, en su Palabra, en mi interior… y responder como Él nos lo ha enseñado.

Ser cristianos es una actitud ante la vida, es una respuesta al amor de Dios, es por tanto, vivir amando como Cristo lo ha hecho primero con nosotros.

Atrevámonos a recibir esta invitación con gozo y dejemos que este gozo inspire nuestras obras hacia los demás.

Creo Señor, pero aumenta mi fe.

Pbro. Héctor M. Pérez V.