MIERCOLES 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2017

EVANGELIO
[Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.]
Del santo Evangelio según San Lucas 7, 31-35
En aquel tiempo, Jesús dijo: “¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: ‘Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado’. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ‘Ese está endemoniado’. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores’. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen”. Palabra del Señor.

REFLEXION

En las acusaciones que le hacen a Jesús: “Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores”, es un aliento para todos aquellos que nos consideramos imperfectos, pecadores, y limitados. Jesús camina con nosotros, no por nuestra perfección, sino por su Misericordia.
Jesús no vino a formar un “círculo de perfectos” para separarlos de los impuros y pecadores, como tantas veces lo han buscado algunos grupos de cristianos. Él vino a buscar la conversión de TODOS, por eso no tenía miedo a comer, dialogar y tocar a cualquiera…
Si hemos decidido seguir a Jesús, hemos de ser cada día mejores seres humanos y mejores hermanos, siempre conscientes que si hemos avanzado hacia la plenitud es por su paciencia y misericordia con nosotros. La fe no puede alejarnos de nadie… ¡incluso de nuestros enemigos!
¡Cuánta falta nos hace hoy en nuestro México este ejemplo de Jesús! El se acerca a todos, buscando sacar lo mejor de ellos, buscando que el amor lo sane y lo transforme todo. Jesús cree en el ser humano y por eso lo mira más allá de la Ley religiosa, de sus errores y limitaciones.
A Jesús no le basta llegar El sólo al cielo… quiere llegar, ¡junto con sus hermanos, junto con su Pueblo!
Mientras unos criticaban a Jesús, escondiéndose en su supuesto cumplimiento perfecto de la Ley… Él comprometió su imagen, su tranquilidad ¡y su Vida! para que hoy tengamos la oportunidad de una vida plena… ¿Cómo podemos seguir sus huellas? Comprometiéndonos unos con otros, para caminar juntos, en medio de nuestras limitaciones y debilidades, hacia el encuentro del Padre.
Dios nos colme con su Misericordia,

Pbro. Héctor M. Pérez V.