JUEVES 14 DE SEPTIEMBRE DEL 2017

EVANGELIO
[Ser compasivos como el Padre es compasivo; no juzguen, y no serán juzgados.]
Del santo Evangelio según San Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué tiene de extraordinario? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué tiene de extraordinario? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué tiene de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.” Palabra del Señor.

REFLEXION

Hoy escuchamos a Jesús decir: “Pues, si aman sólo a los que los aman, … y si hacen el bien sólo a los que les hacen bien,… y si prestan sólo cuando esperan cobrar, ¿qué tiene de extraordinario?”

¡La fe cristiana es una experiencia extraordinaria! Creemos en Dios, que se ha hecho hombre, ¡verdadero hombre! Un Dios que ha caminado entre nosotros, que ha sufrido, que ha tenido que aprender de los demás, que ha muerto y resucitado… ¡cómo podemos decir que nuestra fe es algo normal!

Este Dios no sólo vivió entre nosotros sino permanece entre nosotros. En cada uno de nuestros corazones encontramos su amor, en la Eucaristía permanece su presencia, cada vez que nos perdonamos su Espíritu actúa… Es un Dios que camina con su Pueblo… ¿No les parece extraordinario?

Por eso, nuestra fe, es una experiencia extraordinaria de amor, de Misericordia, de vida, de comunión y de paz. No la podemos reducir a un acta de bautismo y el cumplimento de unos ritos. No la podemos vivir encerrados en nuestras devociones.

¡La experiencia del amor y la misericordia de Dios se tiene que compartir si no la queremos perder!

Por eso Jesús nos pide un testimonio extraordinario, porque Él nos ha regalado un amor extraordinario. Lo grande de nuestro amor sucede por el Espíritu de Dios, no sólo por nuestros esfuerzos.

El cristianismo es la única religión que profesa el amor a los enemigos. Nosotros no condenamos al diverso, ni excluimos del amor de Dios a quien lo busca con sincero corazón. Quienes en el nombre de Cristo lo han hecho a través de la historia, se han equivocado. No debemos de seguir sus pasos, sino los de Cristo.

El Evangelio termina con esta sentencia; “La medida que usen, la usarán con ustedes.”… Hoy los invito a vivirla así: “la medida que Cristo ha usado con ustedes, ¡úsenla con su prójimo!”

¡Dios los colme de su paz!

Pbro. Héctor M. Pérez V.