“¿Tendrá algún límite nuestra libertad? ¿En verdad, podremos hacer lo que queramos y aspirar a la felicidad?… Cristo conquistó su libertad, obedeciendo al Padre”.

JUEVES 31 DE AGOSTO DE 2017

EVANGELIO
[Estad preparados.]
Del santo Evangelio según San Mateo 24, 42-51
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre. Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su Señor, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes. Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación”. Palabra del Señor.

REFLEXION
Todos somos libres de hacer lo que queramos “con lo que hayamos creado POR NOSOTROS MISMOS”… si tu creaste un cuadro lo puedes colgar, vender ¡o romper! Si tu creaste una silla, la puede usar de silla, mesa ¡o de lo que quieras!… pero ¿quién puede afirmar que se creó a sí mismo?
¿Quién puede asegurar que él/ella moldeó su corazón, diseñó su sistema nervioso y creó su capacidad afectiva? ¿Quién se dio a sí mismo su propio aliento de vida? ¿Quién puede afirmar que él/ella creó a su prójimo?
Hay dones y capacidades que hemos recibido por los cuales un día tendremos que dar cuenta. Por eso, nuestra libertad está referida siempre a la voluntad de quien nos creó. Pues Dios puede hacer lo que quiera con su creación… ¡pero nosotros no!
Cuidar de mi mismo, de mi prójimo y de la naturaleza, es camino a la libertad y la felicidad.
Al respecto dice hoy Jesús: “Dichoso ese servidor, si al regresar su Señor, lo encuentra cumpliendo con su deber”.
¡Qué importante es vivir buscando esa voluntad de Dios en nuestras vidas! En ello nos jugamos nuestra verdadera libertad ¡y la vida eterna!
Hoy muchos se creen libres porque hacen de sus vidas, de sus cuerpos, ¡e incluso de la vida de otros! lo que les viene en gana… como si ellos fueran su propia creación y no tuvieran que dar cuentas a nadie; como si los demás les pertenecieran.
El cristiano, en cambio, reconoce que sólo siguiendo a Cristo, Aquel que aprendió a ser libre, obedeciendo a su Padre, caminaremos por el camino de la verdadera libertad y felicidad.
Caminemos nuestro día como “buenos administradores”, compartiendo con gozo lo que a su vez hemos recibido de nuestro creador.
¡Sólo la verdad nos hará libres!

Dios los colme de su amor,

Pbro. Héctor M. Pérez V.