“¡El amor de Dios no busca esclavos, sino hijos… no quiere siervos, sino amigos! ¿Estaremos dispuestos a responder a Jesús hoy?”

MARTES 18 DE JULIO DEL 2017

EVANGELIO
[El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras.]
Del santo Evangelio según San Mateo 11, 20-24
En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse arrepentido. Les decía: “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti”. Palabra del Señor.

REFLEXION
Los signos del Amor de Dios con los que Jesús había realizado su misión eran “propuestas”, “invitaciones”… hasta podríamos decir “seducciones” del Amor de Dios. Estos buscaban ganarse el corazón de sus hijos, los cuales había perdido por el pecado.
Sin embargo, todos estos signos del Amor de Dios que Jesús hacía ¡se podían rechazar! Hubo quién lo creyó loco o endemoniado, también hubo quien simplemente lo ignoró… y al final, ¡hubo quien lo mató por ello!
Jesús no podía forzarlos a creer en su Amor… solo podía mostrarlo, explicarlo, pero no imponerlo.
Al ver este rechazo o indiferencia, Jesús exclama lo que escuchamos hoy en el Evangelio: “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza.”
La misericordia de Dios es infinita, pero si tú te obstinas en rechazarla, ignorarla o incluso… ¡burlarte de ella! Dios jamás forzará tu corazón. ¡Este es el gran misterio de nuestra salvación… ¡que nuestro limitado corazón puede rechazar el Amor infinito de su Padre!
“Dios que te creó sin ti, jamás te salvará sin ti.” (San Agustín)
Caminemos este día como hijos del Padre, con un corazón agradecido y generoso.
Dios los colme de su Amor,

Pbro. Héctor M. Pérez V.